Conoce al equipo de HURIDOCS: Lucía Gómez, Gerente de Programas

By Lucía Gómez on

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Desde muy joven he tenido conciencia de que mi propósito en la vida siempre fue la defensa de la dignidad del ser humano, en cualquier trabajo, puesto o país en el que me encontrara. Es de vital importancia enfocarnos en los valores que enmarcan nuestro día a día y que impregnan las decisiones y elecciones que tomamos para desarrollar un pensamiento crítico y estratégico, justo y consciente que integre pasado, presente y futuro. En este sentido, la misión de HURIDOCS resuena intensamente conmigo por el trabajo que hacemos de recuperación y defensa de memoria de violaciones, de apoyo a los procesos de documentación para la reparación y el apoyo a los procesos de justicia transicional, de incidencia y de concienciación. 

Viaje profesional

Empecé a trabajar en cooperación internacional en el 2007 en un proyecto de  co-desarrollo entre Saraguro (Ecuador) y Murcia (España) durante 2 años para la ONG valenciana ACsud Las Segovias que luego se convirtió en Perifèries. En 2010 viajé a Ecuador para llevar la cartera de proyectos de la Generalitat Valenciana durante 1 año (8 millones de euros distribuidos entre más de 25 proyectos por todo el país). Me quedé 10 años en Ecuador trabajando en organismos internacionales, ONGs españolas, instituciones públicas nacionales y locales, organizaciones de base de todo el país y emprendimientos de triple impacto. 

Después decidí viajar a la India para acercarme al estudio de la no violencia (ahimsa). Allí viví en un templo jainista una temporada y visité proyectos de desarrollo (género, agricultura, infancia, ganadería…) por todo el país basados en esta filosofía milenaria que inspiró la visión gandhiana. Después viajé a Nepal como voluntaria en proyectos de capacitación e incidencia para mujeres y familias supervivientes de violencia de género y trata de personas. 

Al regresar a España después de casi 12 años seguidos fuera del país, trabajé como coordinadora de voluntariado para un banco y luego HURIDOCS me contrató para realizar una consultoría sobre las necesidades tecnológicas de las personas defensoras de derechos humanos. Tras esta consultoría se me ofreció el puesto de Gerente de Programas.

Mi llegada a HURIDOCS

Lucía en una capacitación con socios de la sociedad civil en Turquía, 2025.

Mi primer proyecto en la organización fue con IRI de Nicaragua. Por ser mi primer proyecto en la organización y el primer proyecto en mi vida en el que trabajaba desde la intersección de la documentación para la defensa de los derechos humanos y tecnología, que siempre fue un súper reto para mí. Me sentí muy acogida por el equipo y muy bien mentoreada y guiada. 

Los compañeros y compañeras que me impulsaron en aquel momento marcaron un antes y un después en mi trayectoria profesional dentro de HURIDOCS y en mi aprendizaje cada vez más profundo sobre la importancia de un acompañamiento experto a organizaciones de base en sus esfuerzos incansables por documentar de la manera más adecuada y sostenible las violaciones de derechos de las que muchas veces ellos y ellas mismos son sujetos. Mi gran suerte es poder seguir compartiendo diariamente con ellos y ellas y aprender cada vez que les veo intervenir con un partner o en alguna reunión de equipo. 

¿Qué significa para mí trabajar en HURIDOCS?

“Trabajar en HURIDOCS es muy parecido a ser jugador profesional de ajedrez. Sea lo que sea con lo que llegue un socio, debemos tener la capacidad de entender qué hacer con esa información y pensar varios movimientos por delante.”

Hay una creatividad tremenda arraigada en las amplias y diversas experiencias personales y profesionales de todos los compañeros y compañeras del equipo. Juntar cabezas y ser la persona menos inteligente de la habitación es tremendamente estimulante y me motiva cada día. 

Cuando además entiendes y sientes en cada célula de tu cuerpo que la gente con la que estás compartiendo camino profesional sólo tiene las mejores intenciones y entiende la dignidad y la justicia igual que tú aunque lo expresen diferente, ¿cómo no sentirse motivada a ser cada vez mejor? ¿Y cómo no querer estar a la altura de tremendo equipo y a la tremenda labor, honestidad y valentía de las organizaciones con las que tenemos la grandísima oportunidad de acompañar? 

Además de las competencias técnicas, existe una cualidad muy necesaria, que es la capacidad de navegar y bucear en contextos culturalmente hiperdiversos. Este entorno exige plasticidad cerebral, capacidad de adaptación y respuesta, sensibilidad y escucha activa, así como una sólida disposición para el trabajo en equipo.

Somos un puesto bisagra, debemos entender tanto las necesidades y posibilidades de los equipos que nos contactan para trabajar en proyectos de documentación como las posibilidades y prioridades de nuestro propio equipo. Se trata de conciliar necesidades con posibilidades reales y a escala. 

Además, nos movemos en un constante desarrollo tecnológico global que no siempre encaja con las necesidades y realidades tecnológicas de nuestros partners. Es importante, como aliado también tecnológico, ayudar a estas organizaciones a entender de manera más holística y específica los riesgos y las oportunidades de los avances tecnológicos de hoy en día que ya son los de mañana y los de los próximos 10 años. 

Reflexiones finales 

HURIDOCS me permite revisar constantemente mis propias violencias y sesgos. El mundo es violento y sesgado porque cada uno de nosotros tiene dentro algo de Hitler, de Franco,de Pasha, de Pol Pot. Si todos fuéramos monjes tibetanos, tal vez la cosa sería distinta, y puede que aún ni así. Hay que admitirlo, hay que hablarlo, hay que volver a esa verdad tan incómoda. Quiero desaprender el mundo que me fue heredado mirándolo de frente. Mi trabajo me lo permite. Yo me lo permito.  

“Si no hubiera conflictos ni desigualdades, no habría trabajo. Punto. Esto es algo que tengo muy presente cada día. Intento hacer mi trabajo con conciencia plena.”

Creo que de las cosas más complicadas de mi trabajo, y creo que de cualquiera que se dedique al desarrollo, ayuda humanitaria o derechos humanos, es conciliar que tenemos posibilidad de trabajar precisamente por la realidad que estamos intentando combatir. Si no hubiera conflictos ni desigualdades, no habría trabajo. Punto. Esto es algo que tengo muy presente cada día. Intento hacer mi trabajo con conciencia plena, entendiendo que existe un poder de cambio profundo en cómo nos compartimos con los demás, qué valores traemos a la mesa, qué estilos de comunicación, qué vocabulario. Tal vez son cosas más sutiles, menos duras, pero en lo personal siento que es lo que permite que construyamos relaciones reales de confianza desde las que podamos construir otro tipo de realidades. O eso quiero pensar.


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